Los procesos de enseñanza se inician a través de lo que podríamos denominar educación cultural; porque su accionar estaba orientado a la trasmisión de la cultura, a lo largo de las generaciones.
En el esquema podemos evidenciar que la matriz es la cultura donde se gesta, crece y desarrolla la educación Mead (2020) establece que no son los restos de cerámica, las puntas de lanza, anzuelos, herramientas o las armas que establecen el inicio de la civilización. Propone que la diferenciación entre el reino animal y el reino humano se origina en comportamientos humanízate o civilizatorios la educación empieza a tomar un rol protagónico, pues es necesario entender y replicar procesos de siembra, cacería, pesca, pero además surgen los rituales, las normas, las jerarquías y las primeras nociones conscientes de cosmovisión. Hay que anotar que en los pueblos nómadas, así como en los primeros sedentarios, la educación, es decir, la transmisión de la cultura, se realiza de manera cotidiana, mediante prácticas, rituales, creencias, tradiciones y costumbres.
La escuela y la educación, como las conocemos y entendemos en la actualidad, tienen sus orígenes en los albores de la modernidad, es decir, surgen con la Revolución Industrial. La instauración de la escuela junto con la educación escolarizada trae consigo un hecho histórico que revoluciona la sociedad. El surgimiento de la escuela hace que la sociedad reconozca a los niños como categoría social; las niñas serán integradas a esta categoría social, siglos más tarde. La modernidad también marca el surgimiento de los estados nacionales y, por tanto, la necesidad de modelar, transmitir y perpetuar la nueva cultura nacional. De la pedagogía hacia la pedagogía intercultural
Si partimos de la comprensión de que la pedagogía es una ciencia compleja, no por la dificultad de sus teorías o conceptos, sino porque debe ocuparse de procurar respuestas a los diferentes fenómenos, hechos, acontecimientos y métodos utilizados para dar respuesta a las necesidades de educación de los seres humanos, esta ciencia estructurada (en su acepción griega: «Paidón» que significa «Niño» y «Gogos» que quiere decir «Conducir»), para conducir a los niños es la encargada de evocar los métodos que garanticen la educación mediante procesos de enseñanza basados en las mejores estrategias para absorber la máxima cantidad de conocimiento posible.
La pedagogía intercultural es un modelo que necesita de la acción fáctica de muchos docentes, pedagogos, antropólogos, sociólogos, historiadores, entre otros, que hagan las veces de obreros de la interculturalidad, trabajadores, diseñadores en la construcción de un mundo de equidad y coexistencia pacífica. Como parte de este empeño, en nuestro país, al igual que está ocurriendo en algunos estados europeos, es necesario proponer que la interculturalidad surja para las nuevas generaciones desde la educación, a partir de una escuela que promueva la cooperación antes que la competencia, la reciprocidad en lugar del individualismo, la complementariedad por encima de exclusividad, sobre todo la fraternidad y solidaridad para superar el egoísmo y la desigualdad.